lunes, 10 de mayo de 2010

Reverón: maestro de la luz en medio de las penumbras


Armando Reverón, considerado por muchos como el maestro de la luz tropical, nació en Caracas el 10 de mayo de 1889. Este insigne artífice de la plástica creció en medio de un entorno familiar carente de afecto y lleno de problemas. La incompatibilidad con sus padres lo llevaron a vivir a Valencia en casa de los esposos Rodríguez Socca (amigos de la familia). Un hermano de su madre fue quien despertó en Reverón la pasión por la pintura, a sus 15 años de edad las formas y los colores ya atraían poderosamente su atención.

En 1904 retorna a su ciudad natal y se inscribe en la Escuela de Bellas Artes. Para aquel entonces, el impresionismo –corriente que estaba de boga en el continente europeo- comenzó a influir en Reverón, pero éste sólo fue un pasadizo que le ayudó a encontrar su propia expresión. Siete años más tarde (1911) obtuvo la calificación de sobresaliente en un concurso de pintura que marcó su génesis como artista.

Su primera exposición la realizó en la Escuela de Música y Declamación. Posteriormente viajó a Europa y se inscribió en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona. Un año más tarde vuelve a Caracas. Su estadía en España hizo que Reverón asimilara las técnicas imperantes en el viejo mundo y se convirtiera además en un admirador de los artistas españoles de la época. En su segundo viaje a España ingresó a la Academia de Bellas Artes en San Fernando (Madrid). En esta oportunidad se dedicó al estudio de las obras de Goya, el Greco y Zurbarán. Luego permaneció una breve temporada en París. En 1915 retorna a su tierra para quedarse hasta su muerte.

Su vida privada siempre caminó de la mano con su obra. Reverón fue considerado por muchos como un ser bipolar: unas veces hermético, otras comunicativo. Desde muy temprana edad padeció alteraciones mentales y a veces caía en estados melancólicos. En palabras de Báez Finol, médico psiquiatra del pintor, "Reverón siempre fue un esquizofrénico", a su criterio la fiebre tifoidea que el artista padeció en Valencia en 1912 y la muerte de su madre (1943), fueron los episodios que determinaron su perturbación mental.

Misterio y fantasía

Los primeros lienzos de Reverón estuvieron perpetuos de ambientes misteriosos y fantasiosos –aspectos atribuidos a su contacto con las obras de Goya y Zuloaga-. Sus representaciones adquieren un carácter sombrío donde se enlazan tonalidades fuertes y oscuras. Estando en Venezuela conoce al acuarelista ruso Ferdinandov y al impresionista rumano Mützner, quienes lo influyeron notablemente. Entre 1919 y 1923 Reverón se desenvolvió dentro del impresionismo. Allí se hace notoria su época azul o puntillista, desapareciendo así que la influencia española. A esta época del artista se le conoce como época azul por ser este color el predominante en sus obras.

A finales de 1917, vivió en La Guaira donde se ganaba la vida dando clases particulares. Alfredo Boulton reza en su libro La Obra de Armando Reverón que “Era un hombre quieto, más bien taciturno y hermético, con cierta dificultad de expresión; de poca sociabilidad. Durante el tiempo que estuvo en La Guaira hizo apuntes al carboncillo y fue poca su obra al óleo".

Un año después conoce a Juanita Ríos, quien fue su modelo, su compañera y luego su esposa. Muchos de los desnudos, pintados en Macuto, fueron hechos a su amada. En 1921 se radica en Macuto, a partir de entonces una nueva interpretación de la luz se hace presente en sus pinturas. A partir de ese momento su vida estuvo llena de excentricidades, cada día reflejaba una personalidad más esquizofrénica. Se dedicó a experimentos con la luz tropical, hasta el punto de que eliminó toda clase de colorido, conservando únicamente para sus armonías el color sepia de sus lienzos de tela basta y el blanco. Estudió a profundidad el fenómeno cromático, llegando a la conclusión de que sólo la luz valía.

Alfredo Boulton, que lo conoció, refiere que el maestro tenía una manera muy especial de pintar: "gesticulaba con movimientos rápidos, nerviosos, impulsivos. Su cuerpo entero mantenía el ritmo de sus rápidos pensamientos y sugerencias. Envestía el lienzo como ante la presencia de un toro. Apretaba fuertemente su cintura y tapaba sus oídos para aislarse del ruido exterior. Pintaba desnudo de la cintura hacia arriba".

En 1945 es internado en el Sanatorio del Dr. Báez. Allí estuvo inactivo por casi dos años. Del Sanatorio regresa a Macuto y entra ya en la etapa final de su producción. En 1948 usa tizas y lápices de colores. Este mismo año expone en el Taller Libre de Arte. En 1952 su estado mental es inquietante. Su producción baja y su calidad artístico empieza a resentirse. En 1953 Armando Reverón recibe el Premio Nacional de Pintura en el Salón Oficial Anual de Arte Venezolano. Más los premios "Federico Brandt" y "Jhon Boulton". El mismo año es internado, ya definitivamente, en el Sanatorio Son Jorge, en donde muere de una embolia cerebral el 18 de septiembre de 1954.

Durante los ocho meses que pasó en el Sanatorio, antes de morir, su sensibilidad no cesó, pues hasta que llegó la muerte a su vida gozó a plenitud del dominio de sus facultades artísticas. Realizó 12 cuadros en el Sanatorio, los propios enfermos, las enfermeras o los jardines del hospital eran sus modelos. Armando Reverón no dejó escuela ni seguidores. Su estilo se desprendió siempre de la rutina y del conformismo para hacer surgir la expresión. El problema luz-color fue vital en su vida.

Reverón es considerado uno de los más destacados creadores venezolanos de todos los tiempos hasta el punto de considerarse como el más grande artista plástico del siglo XX en Venezuela.

Hoy, 10 de mayo Día del Artista Plástico el Museo de Artes Visuales y del Espacio del estado Táchira (Mavet) extiende su felicitación a la gran cantera de pintores de la región, quienes con su constante labor realzan nuestra identidad consolidando así el patrimonio regional, huella de la historia.

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